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domingo, 20 de junio de 2021

Dioses de la Destrucción, Alpha & Omega by Manuel J. Iniesta

Escrito e Ilustrado por Manuel J. Iniesta





Alpha se acercó al altar tembloroso, sudando, temeroso de lo que pudiera acontecer, pero eran mas fuertes sus sentimientos, esos que lo hacían levantarse en plena noche para tocarse mientras pensaba en Omega.


Alpha no dejaba de mirar la estatua de su amado al lado del alto pensando que no hacia justicia a su bello rostro.

Aún así acerco su mano para tocar el rostro frio de su amado tallado en mármol, y no pudo sino esbozar una ligera sonrisa. Era innegable sus sentimientos, estaba enamorado de otro dios, y sabia muy bien lo que significaba eso.


En ese instante entró Omega, con su paso firme y autoritario. Sus sentimientos fuertes inundaban la sala como un néctar que podía saborearse. Se acerco a donde estaba Alpha y lo miró con desdén, pero sin evitar el sonrojarse.

Alpha lo notó y le sonrió, esto desmonto el corazón de Omega, que apartó la mirada, pero sentía como si se le fuera a salir del pecho.


Alpha le cogió de la mano y en un tono cálido de voz le dijo 



“Ambos sabemos que no debemos, somos Alpha y Omega, dioses del fin, pero ¿acaso podemos pelear contra nuestros corazones?”


Estas palabras dejaron a Omega en catarsis. Casi sin controlarlo, acerco sus labios a los de Alpha y lo besó. Alpha sorprendido rodeo el cuello de Omega para non soltarlo y juntos se fundieron en un beso que iniciaría el final y principio de todo. 


Omega agarró por la cintura a Alpha liberando de su túnica y dejando su increíble lanza al descubierto, Alpha hizo lo propio con Omega quedando los dos dioses desnudos, uno frente al otro, solo vistos por las estatuas del altar.

Cuando Alpha iba a acariciar la verga de Omega, este lo detuvo, no hubo tiempo de duda ya que Omega agarró del brazo a Alpha y lo llevo hasta sus aposentos, era la primera vez que estaría con su amado y merecía la pena hacerlo en sus aposentos y no tan vulgar como en un altar.


Ya los dos tendidos en la cama, empezaron a acariciarse. Alpha paseo su mano por los abdominales de Omega, casi como si los contara. Este se sentía totalmente a la merced de Alpha. Esta vez Alpha si bajó hasta su lanza y paseó sus dedos suavemente hasta que la agarró como si un mástil se tratara, cruzaron sus miradas y se besaron.


Omega siempre se sentía que Alpha lo dominaba, su carisma y carácter doblegaban al titán de Omega, pero a este ultimo no le importaba, estaba enamorado de él, por lo tanto, se dejó dominar, al menos esta vez.


Sabiéndose poseedor del control, Alpha, lo disfrutaba, y con su mano izquierda acariciaba el rostro de su amado, mientras deslizaba con su lengua hasta topar con la lanza de Omega. 

Alpha introdujo la verga de Omega en su boca, recubriendo suavemente con su lengua. Este ultimo solo podía aceptarlo, y resoplar presa de su excitación y sobrepasado en su lujuria.

Con una pasión y una técnica digna de un dios, Alpha continuaba demorando la lanza de Omega, mientras su mano acariciaba suavemente los testículos de Omega, para que este ultimo no dejara de sentir su pasión.


Alpha se sabia poseedor de todo y con esa premisa continuó. Omega posó sus manos sobre la cabeza de Alpha a lo que este respondió acelerando sus movimientos. Omega se retorcía de placer, cada fibra de su cuerpo media vaciarse en ese momento, y no pudo aguantar la pasión de su amado, cuando éste en un grito de pasión, vació todo su ser sobre la boca de Alpha, que sin inmutarse solo se relamió como si disfrutara del mas preciado de los néctar de los dioses.

Y sonrió, esa sonrisa, enamoraba a Omega y lo enloquecía de placer.


Alpha levantó suavemente las piernas de Omega e introdujo su pene en su interior. Ambos gritaron de placer al sentirse por fin tan unidos. Los dos lo deseaban con toda su pasión, como dejaban claro las embestidas de Alpha. Ambos amantes sudaban todo el placer que se estaban profesando en ese momento, se sentían el centro de la creación.


La verga de Omega volvió a erigirse, por lo que Alpha sin cesar en sus embestidas, al mismo tiempo la agarró y empezó a masturbar a Omega. Alpha agarró la cadera de Omega con la mano que aún le quedaba libre, acomodándolo, para permitirse un punto de apoyo mientras penetraba a Omega.


La habitación ardía, la temperatura, subía y el clímax del apocalipsis se aproximaba. Ambos amantes notaban el calor del ambiente, lo que aumentaba de sobremanera su excitación y pasión. Alpha notaba que no podría contener su orgasmo mucho tiempo, por lo que aumentó más el ritmo de las embestidas. En ese instante ambos amantes se gritaron al unísono


“TE QUIERO”


Y justo en ese preciso momento, en esa partícula de segundo exacta, en un gesto conjunto, un grito ensordecedor de ambos inundó la habitación.

Los dos amantes volcaron todos sus sentimientos al unísono uno en el otro, se miraron, se besaron, se amaron, aún excitados por sus sentimientos.

Era amor verdadero, pero todo amor conlleva una consecuencia.


Alpha y Omega, nunca debieron estar juntos, el inicio y el final nunca debieron tocarse y el universo colapsó alrededor de los amantes. Devorándolo todo en una implosión que acabó con cada rastro que los rodeaban.


Pero como en toda destrucción, hay un punto de creación. Y una partícula se creó, y de ella la vida nació. 


Casi como si el amor de Alpha y Omega le hubiera insuflado vida.


A este colapso olvidado de dos amantes se le llamo con el tiempo Big Bang, pero recordemos que esta historia de amor aún siendo prohibida, era tan hermosa que el propio cosmos decidió crear vida a partir de ella.




martes, 4 de mayo de 2021

Remember Me… forever by Manuel J. Iniesta

Todo estaba tranquilo esa noche, nuestro protagonista se había ido a la cama, con total normalidad y a una hora adecuada para su descanso. Ninguna preocupación ocupaba su mente al ir a dormir. Se sentó en su cama y se quitó los calcetines y la parte de arriba de su pijama, algo que siempre hacia antes de meterse en la cama, posiblemente alguna manía heredada de su infancia.

Ya en el interior de la cama y habiéndose acomodado se durmió con excesiva facilidad, como venia siendo habitual en él.


Nuestro relato empieza ahora, en mitad de la noche profunda. Nuestro protagonista se desveló, parece que hay algo que lo inquieta y se acomoda al borde de la cama y un pensamiento le recorre la mente, “el desván”, por que habré pensado eso, se pregunta el, así que se levanta y se dirige hacia el desván, con paso firme y seguro hacia el. Nuestro protagonista nunca ha sido supersticioso ni miedoso pero ese día algo le recorría por dentro una sensación extraña y se preguntaba qué podría ser.


Cuando quiso darse cuenta estaba delante de un baúl antiguo. Uno que no recordaba tener. Obvio, lo abrió y sacó recuerdos suyos de su interior, recuerdos antiguos, algunos muy antiguos. Libretas del instituto, libros viejos, cintas VHS y casetes de música. Ojeó uno y se puso colorado al leer la cantante y lo dejó apartado. Pero un viejo diario le llamó la atención.


Al cogerlo un par de fotografías se cayeron al suelo. Las recogió le quito el polvo y las vio. Eran un par de fotos, subidas de tono, de un antiguo amor. Con el mensaje “recuérdame” en una y “siempre” en otra. Al fijarse mas detenidamente en las fotos se ruborizo y notó como su miembro apretaba de sobremanera el pantalón de su pijama.


Pero lo extraño empieza ahora.


Justo en ese instante apareció en otra habitación, parece la suya de cuando era joven… ¿cómo es eso posible? Se preguntó. Pero una puerta se abrió y allí apareció ella. Sentía un escalofrío solo de verla, sus ojos clavaron en cada una de las partes de su cuerpo y un fuego se apoderó de él. Viéndose liberado decidió dejarse llevar y acercarse a ella, a tocarla, besarla y acariciarla. Es un recuerdo, pero nota su calor en las yemas de sus dedos, esto le inquieta, pero en ese instante su amada decidió desprenderse de su ropa y esa inquietud que le recorría dio paso al deseo y la lujuria.


Nuestro protagonista, introdujo su cabeza entre los senos de su amada, un gesto de cuando estaban juntos que siempre hacia reír a ambos, y aspiró el aroma de su amada, era su olor, de eso no había duda. Dos lagrimas recorrieron su mejilla, ella las lamió. Se fundieron en un abrazo, mientras ella le ayudaba a desvestirse de su ropa, la poca que le quedaba.


Él comenzó a besar cada centímetro de su cuerpo hasta llegar a su templo. Queria volver a recordar cuál era el sabor de su amante. Parece que nuestro protagonista no había perdido la practica viendo cómo ella disfrutaba. Se le ve feliz, sonriendo. Siempre habían disfrutado mucho del sexo ambos y eso se notaba en el ambiente.


Pero mejor sigo contando por donde iba…


Mientras él estaba dando todo el placer que podía con su lengua, ella le agarraba su cabeza y se acaraciaba sus propios senos. Siempre se permitía llegar al éxtasis cuando él la devoraba porque sabia cuanta excitación le producía esta a nuestro protagonista.


Ella agarro su cabeza para acercar sus labios a los suyos y fundirse en un beso en el que sus lenguas bailaban al compas sus cuerpos. La excitación era palpable y ella presa del deseo acomodó sus caderas y agarró el miembro de nuestro protagonista y se lo introdujo dentro.


El deslizó sus manos hasta las caderas de ella y comenzó, primero nueve y cada vez mas intenso a embestirla. Los gemidos se intercalaban entre uno y otro, ambos dos presas de sus deseos. Ella rodeaba con sus brazos su cuello sin dejar de besarlo. Él colocó una mano en la espalda de ella y otra en la cintura para poder penetrarla sin restricción y con deseo, mientras besaba su cuello.

La temperatura empezaba a aumentar y sus cuerpos sudorosos necesitaban un cambio de posición para seguir disfrutando de esa cita.


Ella tumbó a nuestro protagonista en la cama. Paseó su lengua por sus muslos y cuando nuestro protagonista inclinó su cabeza hacia atrás fruto del placer, ella se colocó encima e introdujo su miembro en su interior.


El placer era tal que ambos eran conscientes de lo efímero que era ese momento. Así que mientras ella posaba sus manos en su pecho, él, hacia lo propio con los senos de ella; todo esto sin dejar de gemir ambos.


Los dos explotaban en un grito sordo,  mientras  llegaban al éxtasis uno con el otro, sin dejar de mirarse y justo en ese instante, con sus manos entrelazadas.


Y justo en ese instante mientras sonreían. Nuestro protagonista vuelve a su desván, ahora sin ella. Sudado y desnudo, con claros síntomas de haber mantenido relaciones sexuales hace apenas un momento.


Aún jadeante y perturbado mira a su alrededor y descubre perplejo que no se ha movido de allí… ¿pero cómo era posible? Era todo tan real. Incluso notaba como había vaciado su interior, manchando el suelo de su desván.


Era algo inaudito se dijo a si mismo. Examinó con mas detenimiento las fotos, viendo que en el reverso había un numero de teléfono.

Curioso llamó a el numero, y al otro lado de la linea se escuchó un buzón de voz, era imposible que hubiera mantenido el mismo numero después de tantos años, de repente el buzón de voz dijo algo que lo desconcertó


-si desea revivir el sueño pulse 0


¿El sueño? Pregunto en voz alta él.

No obtuvo respuesta, así que marco la tecla 0, antes de que el contestador terminase de hablar. Y entonces nuestro protagonista desapareció..


Me gustaría deciros que fue de vuelta a su sueño, con su amor de instituto…

Pero creo que esta afirmación no me es posible de pronunciar, creo que simplemente se alma acabó en otro lado, uno mas oscuro y lúgubre.


¿Que como lo se?


¿Quién os pensáis que está relatando esta historia?, ¿Quién creéis que escribió ese numero de teléfono en el reverso de las fotos? ¿Y quién lo introdujo por primera vez en ese sueño?


¿Quién creéis que posee ahora su alma?



¿Queréis más pistas? Pues solo tenéis que soñad con lo que mas desees, y gustosos, os haré una visita por la noche y os daré los que pidáis… por la eternidad….


 

jueves, 28 de enero de 2021

Los Placeres de la Carne (Re-Edición)

Los Placeres de la Carne (Re-Edición)

Relato perteneciente al primer libro de “Confesiones de una Cabra Nocturna”


Escrito por Manuel J. Iniesta

Ilustrado por Manuel J. Iniesta


Una pequeña exclamación surgió de mi boca, como si estuviera en pleno momento álgido de pasión, lo cual no era del todo necesario.

Mis dedos acariciaban un símbolo fálico de cuya punta emanaba un líquido blanco comparable con la ambrosía de los dioses.

Al notar este tacto entre tus manos, tu único pensamiento, al igual que el mío, fue el de introducir este artefacto en mi boca. En ese momento arranqué de mi ser otro gemido embriagador, notando como este manjar recorría mi barbilla, hasta caer un par de gotas en la punta de mis pies desnudos. Pero, como no hacerlo si no hay nada más placentero de comer nata a escondidas en mitad de la noche, sobre todo si es desnatada… o no? 




domingo, 30 de agosto de 2020

SEX 2.0 by Manuel J. Iniesta

Escrito e Ilustrado por Manuel J. Iniesta












sábado, 21 de marzo de 2020

"Toque de Queda" by Manuel J. Iniesta


“Toque de Queda” by Manuel J. Iniesta


...Sonido de sirenas...


“¿El toque de queda? ¿Ya? cada vez es más temprano... pues tengo que salir. Necesito alimentarme. Por eso dejo esta nota, escrita,... por si no volviera, pero no puedo pasar una noche mas sin alimentarme”

Para el que pueda leerla

Me escapo por la ventana y bajo la fachada apoyándome en los alféizares de las ventanas, cuando queda una distancia prudencial, me dejo caer en los arbustos, no temo, he realizado esta operación miles de veces, pero un escalofrío que recorría mi espalda me indicaba que esa vez iba a ser diferente, una sensación que me decía que hoy no era una noche normal.


Ya en el suelo, salto el pequeño muro evitando los focos, fácil, como siempre, cruzo la calle y después de esquivar a un par de guardias y algunos focos mas, atravieso tres manzanas y media y llego a mi destino, ahí estaba, erigiéndose inamovible e impasible al paso del tiempo, el fuego y a el régimen... ahí estaba... la Biblioteca, el único comedero de nuestra especie...


Giro la fachada para entrar por un hueco oculto en la zona posterior del edificio, atravesando el patio. Ya dentro de este imponente edificio, inicio la adquisición de alimento, cojo un libro detrás de otro y empiezo a olerlo y a leerlo, noto como mi medidor de energía empieza a subir, lo miro y veo que solo me quedaban 2 uds de 100... si hubiera esperado otro día, habría muerto de inanición...


Las horas pasan, no sabría decir cuántas, vuelvo a mirar mi medidor y marca 22 uds, ha sido una buena ingesta de alimentos, podré aguantar dos semanas más, tres sí me raciono. Justo en ese momento oigo un ruido en la planta de arriba de la Biblioteca. Me armo de valor, agarro un trozo de madera para defenderme, por si alguien del régimen me ha descubierto, y subo las escaleras circulares. Veo una sombra, y en ese mismo segundo me abalanzo sobre ella con la intención de atizarle con mi arma, cuando, en el último instante me detengo al ver que es un comedor como yo.


Nos miramos, nunca había visto a otro comedor tan joven como yo y con tanto... apetito. No hablamos, seguimos alimentándonos uno al lado del otro, casi sin darnos cuenta, mi mano estaba posada en su muslo y noté como su pulso se aceleraba, noto que se sonroja y se gira para agarrar algo de su mochila y saca... no me lo puedo creer... un libro... en su envoltorio primigenio sin abrir. Me lo ofrece para alimentarnos juntos.


Estoy nerviosa, noto mi pulso mas rápido que cualquier andanada de balas. Lo abrimos, lo olemos, lo leemos y algo sexual, casi primigenio se apodera de nosotros, haciéndonos llegar a un estado mental lleno de color, imágenes y textos.


Con el éxtasis del momento me abalanzo sobre el y empiezo a besarlo tan fuerte que pienso que nuestras cabezas se fundirán en una, sentimos como nos unimos el uno al otro, mis manos recorren todo su cuerpo, arrebatándole de la ropa que posee y el hace lo mismo conmigo. Desnudos nos miramos, pasea su dedo indice por mis labios y luego me besa, yo a cambio le doy un beso en la punta de su nariz y luego juntamos de nuevo nuestros labios en un único beso eterno.


Lo lanzo al suelo, dejándolo caer sobre una montaña de libros, de alimento, y me coloco encima de el, no se cuanto tiempo tenemos antes de que vengan a buscarnos o nos encuentren, sin titubear introduzco su miembro en mi vagina, como había leído que hacían los antiguos, y sentí una explosión en todo mi cuerpo ¿Qué era esa sensación? ¿Por qué nos habían prohibido hacerla? Empecé a balancearme sobre su pene notando como este cada vez se endurecía mas a lo que mi vagina le respondía humedeciéndose para él, haciendo que el mundo a nuestro alrededor se entumeciera.


En pleno baile carnal en el que intercambiábamos gemidos y gritos lo cambio de posición, poniéndome en una actitud animal animándole a que me introdujera su férreo miembro mientras
apoyaba ligeramente mi cabeza en uno de los libros. Notaba todo su ser dentro de mí, mientras no dejaba de aspirar ese alimento, para recargar y ahogar mis energías.

Notaba cada embestida, cada estocada, cada empuje, era increíble, todo mi cuerpo reaccionaba a esa sensación de placer deseando que no cesara nunca, que fuera eterna. Apreté mis manos contra el suelo, buscando algún agarre, y el aprieto fuerte sus manos en mi cadera, para evitar liberarme de ese éxtasis. Cada embestida me hacia retorcerme mas en mi interior, inundarme en un placer infinito indescriptible. Cuando en ese momento, un relámpago recorre mi ser y atraviesa el suyo, notando mi mundo partirse en dos, ahogados en un grito de placer y una liberación animal, incluso mi vagina temblaba y palpitaba pero antes de preguntarme siquiera ¿Qué había pasado? noto como el descarga todo su ser en mi interior acompañándolo de un gemido ensordecedor, que me hizo descargar todo mi ser fusionándome con él, dejándonos una sensación de saciedad plena.


Nos quedamos tumbados, húmedos y sudorosos, encima de ese monto de libros. Miro mi contador de energía de nuevo y marca 99uds al igual que el suyo. Nos miramos el uno al otro, sonrojados y extasiados y pronunciamos al mismo tiempo...



...TE AMO...

El marcador pasa de 99uds a 100uds y toda la Biblioteca se ilumina de un blanco cegador,

dejándonos inconscientes e intentando comprender qué estaba pasando.
Abrimos los ojos y estamos en una habitación blanca, desnudos uno al lado del otro con un monitor delante con un mensaje para nosotros.


                           MÁXIMO DE UNIDADES

                    POR FAVOR SELECCIONES NUEVO NIVEL

-NUEVA VIDA 
-REPETIR NIVEL

Ambos nos miramos, cómplices, nos habíamos enamorado, y los dos marcamos al mismo tiempo... REPETIR





jueves, 12 de marzo de 2020

Orgia de Pruebas by Manuel J. Iniesta



Orgia de Pruebas

Escrito por Manuel J. Iniesta
Ilustrado por Manuel J. Iniesta

Estamos sentadas en el sofá, juntas, su mano acariciando mi pelo, haciendo caracoles con mis trenzas y mi mano se posiciona en su cara paseando mi mano por su boca. Noto como una llama insoportable se apodera de mi, pero esta vez quiero un juego, quiero que tiemble de necesidad de mi, que quiera poseerme, así que empiezo mi juego.
Me incorporo en el sofá y la miro fijamente paseando mi lengua por mis dientes en señal de depredadora, ella sabe que ha empezado el juego, así que se deja engullir por la pasión y se postra ante mi.
La agarro de su mano y la acompaño hasta el sillón, donde la ato dejando su mano derecha libre, la necesitará. En ese instante me voy de la habitación y apago la luz y pongo algo de música.
Entonces aparezco delante de ella, completamente desnuda, con nuestro álbum de fotos en el que dejamos volar nuestra imaginación mas perversa.
Me coloco delante de ella, con el álbum abierto y empiezo a enseñarle fotos nuestras desnudas, mientras noto como su mano empieza a acariciarse su propio coño en señal de estar preparada para el juego, y siento como una humedad ardiente envuelve nuestra habitación.
No dejo de mirarla mientras la veo masturbarse y suspirar de placer. Casi sin darme cuenta he dejado de lado mi álbum y mis manos se posicionan en mi vagina sin previo aviso mientras que mi mano izquierda juguetea con mis trenzas acordándome de ella.
No dejamos de mirarnos mientras nos masturbamos imaginándonos la una a la otra pero siendo nosotras las que nos damos placer. El brillo de nuestros ojos ilumina toda la sala y nuestro sudor y excitación hace aumentar el calor de la sala hasta convertirla en una sauna. Movemos nuestras manos casi al unisono, en la distancia nos hemos convertido en un solo ser masturbándose.
Veo como inclina su cabeza hacia atrás en síntoma de que el nirvana esta cerca y eso hace que mi nivel de exitacion aumente, siendo palpable por la humedad de la que me estoy desprendiendo y de la que estoy empapando las sabanas.
Un olor a sexo empieza a inundarnos, ella no deja de mirarme, necesita que nuestras miradas se crucen para llegar al orgasmo, la complazco mientras mi mano izquierda juega con mis senos y acaba en mis labios en una declaración de que esos labios solo son de ellas.
Su nivel de excitación es tal que ya solo muestra gemidos y espasmos y en ese instante un frito ensordecedor continuado de una blasfemia abandona su cuerpo.
Veo como tiembla su pierna mientras miro todo el sillón humedecido por ella. Esto hace que mi climax se acelere, siempre conseguir que llegara al orgasmo solo con oírla gritar. Noto como mi pasión se desborda por todo mi ser hasta hacerme vaciarme encima de todas nuestras fotos, bañándolas con mi esencia. 
Solo alcanzo a gritar de excitación, aun me tiembla mi vagina y nos quedamos ambas allí, en la habitación, suspirando, ella en el sillón y yo acostada en nuestra cama, encima de todas nuestras fotos. Encima de nuestra propia “Orgia de Pruebas”…

domingo, 23 de febrero de 2020

"Lady Valhalla" by Manuel J. Iniesta

Lady Valhalla

Escrito por Manuel J. Iniesta
Ilustrado por Manuel J. Iniesta



Su cuerpo desnudo cual guerrera vikinga en mil contiendas se mostraba sin pudor delante de ellas solo para apreciar los tribales de sus brazos que la hacían más fiera, que la más peligrosa de las valkirias. Solo de pensar que poseería ese cuerpo, un cuerpo que emanaba un calor tan alto que derretiría el tártaro. Una pequeña brisa hizo que los músculos de la valkiria que tenia delante se tensaran, preparándose para la batalla ante tal imagen, solo puedo morder mi labio y dejar que toda mi ambrosía fluyera a través de mi, empapando toda mi túnica haciéndome sentir por primera vez digna sacerdotisa, lista para ofrecerme a ella y ser poseída por esos brazos que apartaban el mundo ante mi.

Todo el Valhalla ante mí.



lunes, 2 de septiembre de 2019

“Sweet Dreams” by Manuel J. Iniesta

“Sweet Dreams” by Manuel J. Iniesta
30 de Agosto de 2019

Que mi sueño sea

que los tuyos sean bellos

que soñando sonrías
que no existan anhelos
que mi cariño ilumine tu oscuridad
que mi calma sea tu sosiego
y que en lo oscuro de la noche
sientas mi abrigo sincero.

Y que mi sueño sea
que tus sueños
sean como tu… bellos

Sweet Dreams

Escrito por Alice in Wonderland

Wellcome to the PROJECT LADY'S




miércoles, 28 de agosto de 2019

"El Último Suspiro de las Llamas" by Manuel J. Iniesta

"El Último Suspiro de las Llamas"

Folla hasta reír de placer, hasta que arda la piel,
hasta que las llamas te consuman y te envuelvan en su lujuria.



martes, 27 de agosto de 2019

El Arte del Pintalabios by Manuel J. Iniesta


El Arte del Pintalabios by Manuel J. Iniesta

Allí estaba yo, sentada, mirándome en el espejo, escudriñando lo que se mostraba en él. Sin apartar la mirada de esa superficie reflectaste, palpo la mesa con mi mano, buscando el lápiz de ojos. Deslizándolo, suavemente, con un pulso de cirujano, perfeccionando la linea de mis ojos.

Reviso que las lineas de mis ojos sean simétricas y cojo mi pintalabios favorito. moviéndolo por mis labios, preocupándome de que las lineas sean perfectas y queden listos para ser besados.

Me levanto de mi asiento y paseo mi cuerpo desnudo en tacones por mi habitación, dirigiéndome al armario a por mi vestido favorito, esta noche tenia que ser perfecta. Por último cogí mis gafas de sol, aunque fuera de noche, no las necesitaba, pero allí donde iba no quería que me reconocieran, al menos, no fácilmente.

Caminé toda la noche, deslizando mi cuerpo por la noche esperando que se fundiera y aclimatara con ese estúpido clima, que no me dejaba dormir por la noche. Vislumbro a las dos posibles víctimas de esa noche, dos jóvenes en plena edad correcta, pero mi olfato detecta algo raro, uno no era virgen, a ese no lo necesitaba, pero el otro sí, así que me acerqué a ellos. Es fácil tratar con estas víctimas, todos son hormonas y pocas luces, siempre son tan endiabladamente fáciles que a veces siento estar en un buffet libre.

Me acerqué a ellos, solo me hizo falta una mirada, una leve sonrisa y un gesto, para que fueran raudos al callejón de al lado. Allí estaba yo, esperándolos de pie en ese callejón, a que entraran con más ganas de quitarse los pantalones que de preguntar por qué los había llevado a un callejón oscuro. 

Me acerqué a ellos y les agarré del cuello a ambos, sus ojos como los de unos animales asustados, empezaban a intuir lo que les esperaba y mi sonrisa se volvía aún mas maliciosa. Partí el cuello de la presa que estaba usada y sin soltar al otro lo arrastré lentamente hasta la pared que estaba más cerca, me quite las gafas, y lo miré fijamente a los ojos y solo le pedí una cosa. Que me describiera como me haría el amor, tragó saliva, ya era mío, ya estaba bajo mi control, el resto, ya era coser y cantar.





-¡¡Habla!!- le espeté, y él habló, cómo nunca antes había hablado, de eso estaba segura.

-Tienes una piel preciosa- empezó -como las perlas, me encantaría poder acariciarla.

-Prosigue!!- le indiqué, mientras mientras le soltaba la mano del cuello y paseaba mi dedo indice por mis labios perfectos.

-Primero me ocuparía de desnudarte, despacio, hasta arrebatarte de ti toda posible vestimenta para que tu piel sea la protagonista de la noche, robándole la luz incluso a las estrellas. Luego te sentaré en mi regazo y besaré tus labios perfectos.

-¿Imagino que aquí no acaba la cosa, no? le dije mientras sonreía. -Prosigue, esto me esta excitando.

-Bien, me dijo, te acariciaré la cara con mi mano, saborearé tu boca de nuevo y acariciare tus pechos con mis labios. Luego te tumbaré boca arriba y pasearé mi lengua por todo tu cuerpo, hasta llegar a tu vagina y…

-Prosigue!!- le increpé, mientras una de mis manos se deslizaba por mi cuerpo hasta encontrar su destino en el interior de mi cuerpo, haciéndome participe de la descripción que me estaba relatando mi joven víctima.

-…primero la lamería suavemente, hasta que se humedeciera tanto que suplicaras que continuara, para justo después aumentar la velocidad siguiendo el compás de los movimientos de tu cadera, fusionándonos en un solo ser, después introduciría mis dedos para que gimieras de placer, convirtiéndome en el esclavo de tu esencia que soy.

-Prosigue!! Vas muy bien- era mío, esa última mirada, esa última frase, me pertenecía, pero, por que no jugar un poco mas con el…

-Me arrodillaría ante ti, hasta que me rociaras con todo tu ser…

-Para!!, para, muchacho, sube el nivel. ¿Qué me harás de eso?

-A continuación, tumbaré de espaldas y haré que te coloques sobre mi, para poder agarrar tus nalgas con fuerza, como se merecen, y lameré tus senos, mientras abro tus piernas e introduciré mi verga, dura como una piedra por tu culpa, en tu interior. Meceré tus caderas apoyando mis manos en tus nalgas haciéndote bailar sobre mí, para facilitar el movimiento y que aumente tu placer. Proseguiré así hasta que ambos estemos gimiendo y jadeando de placer al mismo tiempo.

-Sigue, no pares!!- le grito, mientras sigo masturbándome delante suya.

-Después de eso, te daré la vuelta y seré yo el que se coloque encima tuyo. Acariciaré tus pezones con mis dedos y reintroduciré mi lanza en tu interior y, estocada tras estocada, haré que te retuerzas de placer, mientras me agarró de tus piernas, para que no puedas escaparte de mi abrazo. Entonces en una de esas estocadas, un trueno recorrerá nuestros cuerpos, dejándonos electrificados en un estertor de placer mutuo, Mientras clavas tus uñas en mi espalda…

-Sigue!, Sigue!

-… y yo aprieto con mis manos mas fuertemente tus caderas, hasta que ambos gritamos al unísono…

-SIIII!!! Oh sí!!!, ufff. Esa, querido mío, ha sido, una gran historia, uff, y ahora, ¿dejarás que te bese?

Él solo pudo asentir, me acerqué a él y lo besé.
En ese instante, un humo blanco salió del cuerpo del muchacho, retorciéndose hasta convertirse en una esfera del tamaño de una canica. El cuerpo sin vida del muchacho yacía en el suelo al lado mía. Yo me estaba relamiendo de saborear su esencia. 

Sin dilación mi introduje su esencia en la boca y todas las palabras y pensamientos que el joven me había procesado pasaron a mi corriente sexual, haciéndome llegar al orgasmo de nuevo e incluso haciéndome derramar parte de mi ser por mis piernas. 

Me quedé allí de rodillas ante el cuerpo sin vida de mi joven amante. Saqué mi pintalabios del bolso y …creé una obra de arte con mi lápiz al pintarme los labios…