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domingo, 20 de junio de 2021

Dioses de la Destrucción, Alpha & Omega by Manuel J. Iniesta

Escrito e Ilustrado por Manuel J. Iniesta





Alpha se acercó al altar tembloroso, sudando, temeroso de lo que pudiera acontecer, pero eran mas fuertes sus sentimientos, esos que lo hacían levantarse en plena noche para tocarse mientras pensaba en Omega.


Alpha no dejaba de mirar la estatua de su amado al lado del alto pensando que no hacia justicia a su bello rostro.

Aún así acerco su mano para tocar el rostro frio de su amado tallado en mármol, y no pudo sino esbozar una ligera sonrisa. Era innegable sus sentimientos, estaba enamorado de otro dios, y sabia muy bien lo que significaba eso.


En ese instante entró Omega, con su paso firme y autoritario. Sus sentimientos fuertes inundaban la sala como un néctar que podía saborearse. Se acerco a donde estaba Alpha y lo miró con desdén, pero sin evitar el sonrojarse.

Alpha lo notó y le sonrió, esto desmonto el corazón de Omega, que apartó la mirada, pero sentía como si se le fuera a salir del pecho.


Alpha le cogió de la mano y en un tono cálido de voz le dijo 



“Ambos sabemos que no debemos, somos Alpha y Omega, dioses del fin, pero ¿acaso podemos pelear contra nuestros corazones?”


Estas palabras dejaron a Omega en catarsis. Casi sin controlarlo, acerco sus labios a los de Alpha y lo besó. Alpha sorprendido rodeo el cuello de Omega para non soltarlo y juntos se fundieron en un beso que iniciaría el final y principio de todo. 


Omega agarró por la cintura a Alpha liberando de su túnica y dejando su increíble lanza al descubierto, Alpha hizo lo propio con Omega quedando los dos dioses desnudos, uno frente al otro, solo vistos por las estatuas del altar.

Cuando Alpha iba a acariciar la verga de Omega, este lo detuvo, no hubo tiempo de duda ya que Omega agarró del brazo a Alpha y lo llevo hasta sus aposentos, era la primera vez que estaría con su amado y merecía la pena hacerlo en sus aposentos y no tan vulgar como en un altar.


Ya los dos tendidos en la cama, empezaron a acariciarse. Alpha paseo su mano por los abdominales de Omega, casi como si los contara. Este se sentía totalmente a la merced de Alpha. Esta vez Alpha si bajó hasta su lanza y paseó sus dedos suavemente hasta que la agarró como si un mástil se tratara, cruzaron sus miradas y se besaron.


Omega siempre se sentía que Alpha lo dominaba, su carisma y carácter doblegaban al titán de Omega, pero a este ultimo no le importaba, estaba enamorado de él, por lo tanto, se dejó dominar, al menos esta vez.


Sabiéndose poseedor del control, Alpha, lo disfrutaba, y con su mano izquierda acariciaba el rostro de su amado, mientras deslizaba con su lengua hasta topar con la lanza de Omega. 

Alpha introdujo la verga de Omega en su boca, recubriendo suavemente con su lengua. Este ultimo solo podía aceptarlo, y resoplar presa de su excitación y sobrepasado en su lujuria.

Con una pasión y una técnica digna de un dios, Alpha continuaba demorando la lanza de Omega, mientras su mano acariciaba suavemente los testículos de Omega, para que este ultimo no dejara de sentir su pasión.


Alpha se sabia poseedor de todo y con esa premisa continuó. Omega posó sus manos sobre la cabeza de Alpha a lo que este respondió acelerando sus movimientos. Omega se retorcía de placer, cada fibra de su cuerpo media vaciarse en ese momento, y no pudo aguantar la pasión de su amado, cuando éste en un grito de pasión, vació todo su ser sobre la boca de Alpha, que sin inmutarse solo se relamió como si disfrutara del mas preciado de los néctar de los dioses.

Y sonrió, esa sonrisa, enamoraba a Omega y lo enloquecía de placer.


Alpha levantó suavemente las piernas de Omega e introdujo su pene en su interior. Ambos gritaron de placer al sentirse por fin tan unidos. Los dos lo deseaban con toda su pasión, como dejaban claro las embestidas de Alpha. Ambos amantes sudaban todo el placer que se estaban profesando en ese momento, se sentían el centro de la creación.


La verga de Omega volvió a erigirse, por lo que Alpha sin cesar en sus embestidas, al mismo tiempo la agarró y empezó a masturbar a Omega. Alpha agarró la cadera de Omega con la mano que aún le quedaba libre, acomodándolo, para permitirse un punto de apoyo mientras penetraba a Omega.


La habitación ardía, la temperatura, subía y el clímax del apocalipsis se aproximaba. Ambos amantes notaban el calor del ambiente, lo que aumentaba de sobremanera su excitación y pasión. Alpha notaba que no podría contener su orgasmo mucho tiempo, por lo que aumentó más el ritmo de las embestidas. En ese instante ambos amantes se gritaron al unísono


“TE QUIERO”


Y justo en ese preciso momento, en esa partícula de segundo exacta, en un gesto conjunto, un grito ensordecedor de ambos inundó la habitación.

Los dos amantes volcaron todos sus sentimientos al unísono uno en el otro, se miraron, se besaron, se amaron, aún excitados por sus sentimientos.

Era amor verdadero, pero todo amor conlleva una consecuencia.


Alpha y Omega, nunca debieron estar juntos, el inicio y el final nunca debieron tocarse y el universo colapsó alrededor de los amantes. Devorándolo todo en una implosión que acabó con cada rastro que los rodeaban.


Pero como en toda destrucción, hay un punto de creación. Y una partícula se creó, y de ella la vida nació. 


Casi como si el amor de Alpha y Omega le hubiera insuflado vida.


A este colapso olvidado de dos amantes se le llamo con el tiempo Big Bang, pero recordemos que esta historia de amor aún siendo prohibida, era tan hermosa que el propio cosmos decidió crear vida a partir de ella.




martes, 4 de mayo de 2021

Remember Me… forever by Manuel J. Iniesta

Todo estaba tranquilo esa noche, nuestro protagonista se había ido a la cama, con total normalidad y a una hora adecuada para su descanso. Ninguna preocupación ocupaba su mente al ir a dormir. Se sentó en su cama y se quitó los calcetines y la parte de arriba de su pijama, algo que siempre hacia antes de meterse en la cama, posiblemente alguna manía heredada de su infancia.

Ya en el interior de la cama y habiéndose acomodado se durmió con excesiva facilidad, como venia siendo habitual en él.


Nuestro relato empieza ahora, en mitad de la noche profunda. Nuestro protagonista se desveló, parece que hay algo que lo inquieta y se acomoda al borde de la cama y un pensamiento le recorre la mente, “el desván”, por que habré pensado eso, se pregunta el, así que se levanta y se dirige hacia el desván, con paso firme y seguro hacia el. Nuestro protagonista nunca ha sido supersticioso ni miedoso pero ese día algo le recorría por dentro una sensación extraña y se preguntaba qué podría ser.


Cuando quiso darse cuenta estaba delante de un baúl antiguo. Uno que no recordaba tener. Obvio, lo abrió y sacó recuerdos suyos de su interior, recuerdos antiguos, algunos muy antiguos. Libretas del instituto, libros viejos, cintas VHS y casetes de música. Ojeó uno y se puso colorado al leer la cantante y lo dejó apartado. Pero un viejo diario le llamó la atención.


Al cogerlo un par de fotografías se cayeron al suelo. Las recogió le quito el polvo y las vio. Eran un par de fotos, subidas de tono, de un antiguo amor. Con el mensaje “recuérdame” en una y “siempre” en otra. Al fijarse mas detenidamente en las fotos se ruborizo y notó como su miembro apretaba de sobremanera el pantalón de su pijama.


Pero lo extraño empieza ahora.


Justo en ese instante apareció en otra habitación, parece la suya de cuando era joven… ¿cómo es eso posible? Se preguntó. Pero una puerta se abrió y allí apareció ella. Sentía un escalofrío solo de verla, sus ojos clavaron en cada una de las partes de su cuerpo y un fuego se apoderó de él. Viéndose liberado decidió dejarse llevar y acercarse a ella, a tocarla, besarla y acariciarla. Es un recuerdo, pero nota su calor en las yemas de sus dedos, esto le inquieta, pero en ese instante su amada decidió desprenderse de su ropa y esa inquietud que le recorría dio paso al deseo y la lujuria.


Nuestro protagonista, introdujo su cabeza entre los senos de su amada, un gesto de cuando estaban juntos que siempre hacia reír a ambos, y aspiró el aroma de su amada, era su olor, de eso no había duda. Dos lagrimas recorrieron su mejilla, ella las lamió. Se fundieron en un abrazo, mientras ella le ayudaba a desvestirse de su ropa, la poca que le quedaba.


Él comenzó a besar cada centímetro de su cuerpo hasta llegar a su templo. Queria volver a recordar cuál era el sabor de su amante. Parece que nuestro protagonista no había perdido la practica viendo cómo ella disfrutaba. Se le ve feliz, sonriendo. Siempre habían disfrutado mucho del sexo ambos y eso se notaba en el ambiente.


Pero mejor sigo contando por donde iba…


Mientras él estaba dando todo el placer que podía con su lengua, ella le agarraba su cabeza y se acaraciaba sus propios senos. Siempre se permitía llegar al éxtasis cuando él la devoraba porque sabia cuanta excitación le producía esta a nuestro protagonista.


Ella agarro su cabeza para acercar sus labios a los suyos y fundirse en un beso en el que sus lenguas bailaban al compas sus cuerpos. La excitación era palpable y ella presa del deseo acomodó sus caderas y agarró el miembro de nuestro protagonista y se lo introdujo dentro.


El deslizó sus manos hasta las caderas de ella y comenzó, primero nueve y cada vez mas intenso a embestirla. Los gemidos se intercalaban entre uno y otro, ambos dos presas de sus deseos. Ella rodeaba con sus brazos su cuello sin dejar de besarlo. Él colocó una mano en la espalda de ella y otra en la cintura para poder penetrarla sin restricción y con deseo, mientras besaba su cuello.

La temperatura empezaba a aumentar y sus cuerpos sudorosos necesitaban un cambio de posición para seguir disfrutando de esa cita.


Ella tumbó a nuestro protagonista en la cama. Paseó su lengua por sus muslos y cuando nuestro protagonista inclinó su cabeza hacia atrás fruto del placer, ella se colocó encima e introdujo su miembro en su interior.


El placer era tal que ambos eran conscientes de lo efímero que era ese momento. Así que mientras ella posaba sus manos en su pecho, él, hacia lo propio con los senos de ella; todo esto sin dejar de gemir ambos.


Los dos explotaban en un grito sordo,  mientras  llegaban al éxtasis uno con el otro, sin dejar de mirarse y justo en ese instante, con sus manos entrelazadas.


Y justo en ese instante mientras sonreían. Nuestro protagonista vuelve a su desván, ahora sin ella. Sudado y desnudo, con claros síntomas de haber mantenido relaciones sexuales hace apenas un momento.


Aún jadeante y perturbado mira a su alrededor y descubre perplejo que no se ha movido de allí… ¿pero cómo era posible? Era todo tan real. Incluso notaba como había vaciado su interior, manchando el suelo de su desván.


Era algo inaudito se dijo a si mismo. Examinó con mas detenimiento las fotos, viendo que en el reverso había un numero de teléfono.

Curioso llamó a el numero, y al otro lado de la linea se escuchó un buzón de voz, era imposible que hubiera mantenido el mismo numero después de tantos años, de repente el buzón de voz dijo algo que lo desconcertó


-si desea revivir el sueño pulse 0


¿El sueño? Pregunto en voz alta él.

No obtuvo respuesta, así que marco la tecla 0, antes de que el contestador terminase de hablar. Y entonces nuestro protagonista desapareció..


Me gustaría deciros que fue de vuelta a su sueño, con su amor de instituto…

Pero creo que esta afirmación no me es posible de pronunciar, creo que simplemente se alma acabó en otro lado, uno mas oscuro y lúgubre.


¿Que como lo se?


¿Quién os pensáis que está relatando esta historia?, ¿Quién creéis que escribió ese numero de teléfono en el reverso de las fotos? ¿Y quién lo introdujo por primera vez en ese sueño?


¿Quién creéis que posee ahora su alma?



¿Queréis más pistas? Pues solo tenéis que soñad con lo que mas desees, y gustosos, os haré una visita por la noche y os daré los que pidáis… por la eternidad….


 

jueves, 28 de enero de 2021

Los Placeres de la Carne (Re-Edición)

Los Placeres de la Carne (Re-Edición)

Relato perteneciente al primer libro de “Confesiones de una Cabra Nocturna”


Escrito por Manuel J. Iniesta

Ilustrado por Manuel J. Iniesta


Una pequeña exclamación surgió de mi boca, como si estuviera en pleno momento álgido de pasión, lo cual no era del todo necesario.

Mis dedos acariciaban un símbolo fálico de cuya punta emanaba un líquido blanco comparable con la ambrosía de los dioses.

Al notar este tacto entre tus manos, tu único pensamiento, al igual que el mío, fue el de introducir este artefacto en mi boca. En ese momento arranqué de mi ser otro gemido embriagador, notando como este manjar recorría mi barbilla, hasta caer un par de gotas en la punta de mis pies desnudos. Pero, como no hacerlo si no hay nada más placentero de comer nata a escondidas en mitad de la noche, sobre todo si es desnatada… o no? 




jueves, 31 de diciembre de 2020

WANDERLUST

 Escrito por Manuel J. Iniesta

Ilustrado por Manuel J. Iniesta


Me gustaba a dónde nos llevaban nuestros encuentros, la forma en la que viajábamos juntos hacia el éxtasis del Nirvana. Dejarnos llevar hasta el mismo infierno si se tratase de ir juntos y detonarnos al mismo tiempo en la mismísima cara de lo establecido.

Viajar hacia la lujuria sin hacer ningún alto en el camino.





miércoles, 9 de diciembre de 2020

"Feliz Día de la Mujer" by Manuel J. Iniesta

Feliz Día de la Mujer


Escrito por Manuel J. Iniesta

Ilustrado por Manuel J. Iniesta







Cuando follaban no se andaban con rodeos ni medias tintas, se convertían en animales deseosos de sexo. Ella agarró su arnés y se colocó el dildo mas grande que encontró en su caja de “juguetes”. Se sentía poderosa cada vez que se calzaba esa enorme verga entre sus piernas. 


Paseo su lengua por sus labios como la depredadora que saliva antes de darse un festín con su presa. Con un solo gesto colocó a su amante en una posición totalmente de sumisión y se ayudo con sus manos para separar sus piernas dejando el trasero de su víctima totalmente a su disposición. 


Se agacho a besar el trasero de su víctima mientras coge de su caja mágica un bote de lubricante. Rocía su enorme rabo de plástico hasta cubrirlo entero y así facilitar su penetración en el ano de su pareja.


Él la espera impaciente a ser penetrado asumiendo su posición sumisa, mientras agarra con fuerza las sabanas, deseoso de ser perpetrado por ella. Justo en ese instante ella le agarra de la cintura y atraviesa con su enorme falo todo su interior, que el responde con un grito ensordecedor de puro placer visceral.


Él solo es capaz de expresar su satisfacción con un gemido a lo que ella responde con un soplido lujurioso. Ella lo embiste una y otra vez mientras mas húmeda y excitada se siente, mas fuerte embiste. El siendo penetrado una y otra vez, está sintiendo como todo su cuerpo tiembla de pasión y a empezado a masturbarse mientras ella lo sigue sometiendo.


Desliza su mano cubriendo todo su pene una y otra vez mientras no deja de morderse el labio hasta sangrar. Ella siente que todo su cuerpo está excitado y sin dejar de ensartarlo empieza a acariciarse uno de sus senos. Esta tan húmeda que siente que va a explotar de pasión. 


Durante un buen rato los amantes se hacen el amor mientras se acarician entre gemidos y gritos de pasión. Ella clava sus uñas en el trasero de el, lanzando el gritos de lujuria a modo de aprobación. Ella le grita sin dilación “VOY A CORRERME!!!, GIRATE, QUE PUEDA VER TU CARA MIENTRAS LO HAGO!!” Y el, obediente, se gira y coloca sus piernas encima de los hombros de ella, sin hacer mucha fuerza, solo dejándolas caer sobre sus hombros.


Ella lo ensarta ahora con mas celeridad que antes, como si quisiera recuperar el tiempo perdido, y en una de esas estocadas, ella grita, informando así de su inexorable entrada al orgasmo que se avecinaba. Como un estertor antes de lograrlo empuja una última vez con mas fuerza haciendo que el se retuerza de una pasión indescriptible en la cama. 


El grito de ella retumba en la habitación como el de un animal rabioso y consigue el efecto deseado en su presa, que al oírlo nota como todo su ser convulsiona eyaculando en esa misma posición, lanzando su esperma hacia ella, bañándola en una ambrosia blanca, desde su cuello hasta su ombligo. La depredadora sin dejar de mirar a su presa pasea su dedo indice por su pezón, recogiendo un poco del fluido de su víctima y llevándoselo a su propia boca, exclamando como última sentencia, con una sonrisa en su rostro.


- … Feliz Día de la Mujer…

martes, 8 de diciembre de 2020

FOLLA by Manuel J. Iniesta

 FOLLA

(MANIFIESTO AL SEXO)






Folla en el mar, en el desierto.

Folla bajo la lluvia, bajo la nieve.

Folla dentro o encima del coche.

Folla en la cama o en el suelo.

Folla en la cocina o en jardín.







Folla en la iglesia o en un bar.

Folla encima de un piano o en un concierto.

Folla en un acantilado o en una cascada.

Folla en un probador o en un cine.

Folla en público o en privado.







Folla en tu mente o cualquier parte.

No hay moraleja, ni gran final.

Folla.

Que Folles, joder.

Deja de leer y Folla.



martes, 1 de septiembre de 2020

RONIN by Manuel J. Iniesta

 


RONIN by Manuel J. Iniesta

La ternura ya ha muerto.
Almas feroces,
Puro deseo.

Las blancas manos.
Envuelven mi cintura.
Sé que lo desean.

Mi cuerpo sabe,
De donde sale esta pena,
Haz que se calme.

Si, soy culpable,
Desenvaina tu arma,
Haz que duela.

lunes, 31 de agosto de 2020

"Ventiscas en la Mente" by Manuel J. Iniesta

Ventiscas en la Mente 

Domingo, 30 de Agosto de 2020


Deslicé el dorso de mi mano por su mejilla, nunca imaginé amar tanto a alguien, ella pasea su dedo indice por mi labio inferior muy suavemente.

Nuestras miradas se cruzan un instante y nuestras mentes se conectan en un mismo espacio. 


Nos hemos trasladado a nuestra cama, mentalmente, aparecemos desnudos uno delante del otro, la miro, nunca vi un ser tan magnifico, tan bello, tan perfecto, a su lado empequeñezco y agitando al mismo tiempo. Siento frio y calor, miedo y bravura.


Casi sin ser consciente noto como su mano se desliza por su cuerpo hasta llegar a mi pelvis y juguetear un poco antes de agarrar mi pene, lo hace de manera que siento que dice “Te Amo” con ese gesto, nunca supe expresarlo.


Sin apartar la mirada de la mía, empieza a mover su mano por mi miembro en movimientos ascendentes y descendentes. Un fuego abrasador recorre mi cuerpo, encendiendo la llama de la lujuria.


Acarició sus senos, perdería mil vidas con solo verlos, pero ella deja que los toque. Su gesto cambia y entrecierra los ojos dando salida a sus ser e indicándome que las manos, mis manos, debían trabajar más abajo de sus senos.


Deslizo mi mano en el otro, volvemos a mirarnos, no puedo dejar de mirarla, creo que nunca podré dejar de hacerlo.


Sentirnos como no solo nuestros cuerpos suben de temperatura sino toda la habitación. Es en ese instante, ardiente, lleno de pasión nos abrazamos, y en ese abrazo desliza mi pene en su interior con tanta maestría que ni siquiera me da tiempo a reaccionar cuando estamos en pleno vaivén de éxtasis y de pasión.

Los movimientos se aceleran en cada latido sin dejar de besarnos y sin soltarnos de ese abrazo que nos llevará al nirvana juntos o qué acabará con nosotros.


Siento como palpita su interior con cada uno de mis movimientos. Y un hilo de sudor recorre su mejilla y atento a esa gota que recorre su cara, la busco y la beso donde la gota se detiene. Es un beso salado que hace que mi espalda tiemble de placer. Noto que su respiración al igual que la mía, se entrecorta por los jadeos.


Sus manos agarran con fuerza mis nalgas y yo hago lo mismo con sus caderas. Y un rayo atraviesa nuestros cuerpos y estallamos ambos en un grito que nos despierta de nuestro éxtasis. 


Ahí estamos ambos mirándonos,

…jadeantes

…sudorosos

…exaustos

Mirándonos mas allá de nuestras almas, es en ese instante cuando pronuncia la frase


“… solo el Tiempo sabe cuanto te Amo…”


Sonrío, nunca me acostumbro a escuchar que me ama, pero no podía dejar tal declaración sin respuesta. Y me apresuro a pronunciar


“…haré que el Tiempo te recuerde siempre cuanto te Amo…”





 

domingo, 30 de agosto de 2020

SEX 2.0 by Manuel J. Iniesta

Escrito e Ilustrado por Manuel J. Iniesta












sábado, 21 de marzo de 2020

"Toque de Queda" by Manuel J. Iniesta


“Toque de Queda” by Manuel J. Iniesta


...Sonido de sirenas...


“¿El toque de queda? ¿Ya? cada vez es más temprano... pues tengo que salir. Necesito alimentarme. Por eso dejo esta nota, escrita,... por si no volviera, pero no puedo pasar una noche mas sin alimentarme”

Para el que pueda leerla

Me escapo por la ventana y bajo la fachada apoyándome en los alféizares de las ventanas, cuando queda una distancia prudencial, me dejo caer en los arbustos, no temo, he realizado esta operación miles de veces, pero un escalofrío que recorría mi espalda me indicaba que esa vez iba a ser diferente, una sensación que me decía que hoy no era una noche normal.


Ya en el suelo, salto el pequeño muro evitando los focos, fácil, como siempre, cruzo la calle y después de esquivar a un par de guardias y algunos focos mas, atravieso tres manzanas y media y llego a mi destino, ahí estaba, erigiéndose inamovible e impasible al paso del tiempo, el fuego y a el régimen... ahí estaba... la Biblioteca, el único comedero de nuestra especie...


Giro la fachada para entrar por un hueco oculto en la zona posterior del edificio, atravesando el patio. Ya dentro de este imponente edificio, inicio la adquisición de alimento, cojo un libro detrás de otro y empiezo a olerlo y a leerlo, noto como mi medidor de energía empieza a subir, lo miro y veo que solo me quedaban 2 uds de 100... si hubiera esperado otro día, habría muerto de inanición...


Las horas pasan, no sabría decir cuántas, vuelvo a mirar mi medidor y marca 22 uds, ha sido una buena ingesta de alimentos, podré aguantar dos semanas más, tres sí me raciono. Justo en ese momento oigo un ruido en la planta de arriba de la Biblioteca. Me armo de valor, agarro un trozo de madera para defenderme, por si alguien del régimen me ha descubierto, y subo las escaleras circulares. Veo una sombra, y en ese mismo segundo me abalanzo sobre ella con la intención de atizarle con mi arma, cuando, en el último instante me detengo al ver que es un comedor como yo.


Nos miramos, nunca había visto a otro comedor tan joven como yo y con tanto... apetito. No hablamos, seguimos alimentándonos uno al lado del otro, casi sin darnos cuenta, mi mano estaba posada en su muslo y noté como su pulso se aceleraba, noto que se sonroja y se gira para agarrar algo de su mochila y saca... no me lo puedo creer... un libro... en su envoltorio primigenio sin abrir. Me lo ofrece para alimentarnos juntos.


Estoy nerviosa, noto mi pulso mas rápido que cualquier andanada de balas. Lo abrimos, lo olemos, lo leemos y algo sexual, casi primigenio se apodera de nosotros, haciéndonos llegar a un estado mental lleno de color, imágenes y textos.


Con el éxtasis del momento me abalanzo sobre el y empiezo a besarlo tan fuerte que pienso que nuestras cabezas se fundirán en una, sentimos como nos unimos el uno al otro, mis manos recorren todo su cuerpo, arrebatándole de la ropa que posee y el hace lo mismo conmigo. Desnudos nos miramos, pasea su dedo indice por mis labios y luego me besa, yo a cambio le doy un beso en la punta de su nariz y luego juntamos de nuevo nuestros labios en un único beso eterno.


Lo lanzo al suelo, dejándolo caer sobre una montaña de libros, de alimento, y me coloco encima de el, no se cuanto tiempo tenemos antes de que vengan a buscarnos o nos encuentren, sin titubear introduzco su miembro en mi vagina, como había leído que hacían los antiguos, y sentí una explosión en todo mi cuerpo ¿Qué era esa sensación? ¿Por qué nos habían prohibido hacerla? Empecé a balancearme sobre su pene notando como este cada vez se endurecía mas a lo que mi vagina le respondía humedeciéndose para él, haciendo que el mundo a nuestro alrededor se entumeciera.


En pleno baile carnal en el que intercambiábamos gemidos y gritos lo cambio de posición, poniéndome en una actitud animal animándole a que me introdujera su férreo miembro mientras
apoyaba ligeramente mi cabeza en uno de los libros. Notaba todo su ser dentro de mí, mientras no dejaba de aspirar ese alimento, para recargar y ahogar mis energías.

Notaba cada embestida, cada estocada, cada empuje, era increíble, todo mi cuerpo reaccionaba a esa sensación de placer deseando que no cesara nunca, que fuera eterna. Apreté mis manos contra el suelo, buscando algún agarre, y el aprieto fuerte sus manos en mi cadera, para evitar liberarme de ese éxtasis. Cada embestida me hacia retorcerme mas en mi interior, inundarme en un placer infinito indescriptible. Cuando en ese momento, un relámpago recorre mi ser y atraviesa el suyo, notando mi mundo partirse en dos, ahogados en un grito de placer y una liberación animal, incluso mi vagina temblaba y palpitaba pero antes de preguntarme siquiera ¿Qué había pasado? noto como el descarga todo su ser en mi interior acompañándolo de un gemido ensordecedor, que me hizo descargar todo mi ser fusionándome con él, dejándonos una sensación de saciedad plena.


Nos quedamos tumbados, húmedos y sudorosos, encima de ese monto de libros. Miro mi contador de energía de nuevo y marca 99uds al igual que el suyo. Nos miramos el uno al otro, sonrojados y extasiados y pronunciamos al mismo tiempo...



...TE AMO...

El marcador pasa de 99uds a 100uds y toda la Biblioteca se ilumina de un blanco cegador,

dejándonos inconscientes e intentando comprender qué estaba pasando.
Abrimos los ojos y estamos en una habitación blanca, desnudos uno al lado del otro con un monitor delante con un mensaje para nosotros.


                           MÁXIMO DE UNIDADES

                    POR FAVOR SELECCIONES NUEVO NIVEL

-NUEVA VIDA 
-REPETIR NIVEL

Ambos nos miramos, cómplices, nos habíamos enamorado, y los dos marcamos al mismo tiempo... REPETIR